Reseña: Un Reptil por Habitante – Théo Ananissoh

Traducción de Robert Juan-Cantavella,
Alpha Decay, Barcelona, 2009
101 págs., 14 €

Manuel Manrique Gil

untitled“Un Reptil por Habitante”, es el quinto volumen publicado por la editorial barcelonesa Alpha Decay dentro de su colección Alfaneque – dedicada a la literatura subsahariana, desde los años sesenta hasta el presente. Y la primera novela publicada en castellano de Théo Ananissoh (1962) – escritor togolés afincado en Alemania, donde imparte clases de literatura franco-africana – que se convierte así en el tercero en discordia tras los más reputados Ahmadou Kourouma y Alan Mabanckou, con dos libros cada uno, ya publicados por Alpha Decay. Esta breve novela – no llega a las 100 páginas – está escrita con una prosa rápida y directa que hace que su lectura se haga sin pausa, de principio a fin. La narración se abre con una imagen clásica, pero no por ello menos cautivadora: un hombre – en concreto un alto mando del ejército – es apuñalado en casa de su amante, sin ninguna indicación de quién o por qué ha sido asesinado. Desde el momento en que la mujer, Édith, llama para pedir auxilio a otro de sus amantes, Narcisse, este profesor de Liceo en una ciudad de provincias cercana a la capital, se ve involucrado en una historia que no comprende del todo. Narcisse se encuentra implicado involuntariamente en el asesinato, al tiempo que comienza interrogarse acerca de lo que ha ocurrido realmente, y si hay alguna manera de saberlo. Preocupaciones que lo alejan de su rutina que anteriormente discurría placenteramente entre sus clases en el Liceo y las camas de sus diversas amantes.

No tengo ninguna duda a la hora de calificar “Un Reptil por Habitante” como una verdadera novela negra – pese a la reticencia del autor a etiquetar su obra. Y es que el gran valor de “Un Reptil por Habitante”, como de cualquier otra novela negra de calidad (desde los clásicos Hammet y Chandler a los más cercanos Juan Madrid o Andreu Martin), es el retrato que hace el autor no sólo de los asesinos, asesinados y policías – cuya ausencia en esta novela es reveladora – sino de la sociedad en la que tienen lugar los hechos. A través de Narcisse y del resto de personajes, Ananissoh construye con un estilo conciso y directo una postal de la vida en una ciudad de provincias en un innombrado país africano – si bien las referencias a la colonización alemana hacen sin duda pensar en el mismo Togo. Pero además, entre las líneas de su prosa surge – utilizando como excusa el hecho de que el amante asesinado fuese un importante general y miembro del gobierno – una incisiva descripción del funcionamiento del poder en esta sociedad postcolonial africana.

Un vez que Narcisse se encuentra, en su caso involuntariamente, detrás del escenario – entre las bambalinas del régimen – es capaz de observar con detalle los entresijos del poder. En especial cabe destacar como la novela refleja el importante papel que ocupan los rumores – bautizados en el África francófona como “radio trottoir” (radio acera) – como fuente de información: a menudo más rápida y fiable que los medios de comunicación autorizados por el gobierno. Y como el control de la información permite al régimen construir una ficción, un mundo paralelo que no guarda relación con la realidad, pero que se convierte en lo único cierto para la mayoría de la población. También descubre Narcisse – en lo que constituye una punzante crítica de Ananissoh dirigida numerosas sociedades del África postcolonial, pero que se puede aplicar también a otros muchos lugares – que lo que rige la sociedad, y más cuánto más alto se sube, son no las normas escritas o establecidas, sino el poder, simple y llanamente. Poder que se manifiesta por igual en la política, el sexo y la violencia (todos presentes en la novela) y cuyo funcionamiento toca, aunque de forma desigual, todos los estamentos de la sociedad de forma implacable, conduciendo a los ciudadanos al cinismo y el pesimismo. Sentimientos que llevan a parte de la población a considerar la sociedad como algo casi sin sentido, y a hablar de la política como de un mundo en el que, más allá de las ansias de poder, “no hay nada que entender”.
En “Un Reptil por Habitante” Ananissoh reflexiona pues sobre cómo décadas de abusos de poder han creado una sociedad en la que los habitantes, como indica el título, no hacen sino “reptar”; un modo de desplazamiento que si bien revela claras carencias estructurales, no determina ni el comportamiento de los individuos, ni su papel, ya que en él tienen cabida desde las tortugas, a los lagartos, los caimanes y la serpientes… Esta es pues, no sólo una lectura entretenida sino también un muy buen ejemplo de novela negra que tras su estilo directo esconde profundas e interesantes reflexiones sobre el funcionamiento del poder y las consecuencias que conlleva para cualquier sociedad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: