Reseña: Cómics africanos

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Bunmi Oloruntoba*

Colocar el adjetivo “africano” después de cualquier nombre, suele hacer en una de estas dos cosas: o bien se sobre-comprime un continente compuesto de 53 países, miles de lenguas y culturas dando como resultado una generalización sin sentido. O bien se aglutina lo suficiente para crear bastante contenido con el que ilustrar una tendencia o cosa, de la cual la mayoría de países africanos, de uno en uno, no producen lo suficiente como para hablar de ello. rnrnEs este último uso el que adopta el adjetivo “africano” al hablar de “cómics africanos”, de los cuales me han pedido que elabore una lista que merezcan vuestro tiempo. Pero en vez de presentarme como árbitro o experto del género de la “bande dessinée” al que pertenecen los mejores cómics africanos – tanto que el término “cómic africano” es casi un misterio para los lectores no francófonos – he decidido, como anglófono, incluir además de la lista, una muy – y un super-énfasis en la palabra “muy” – breve introducción sobre qué son los cómics africanos.
Situación en el continente:
untitledHaced click en los siguientes nombres: Menouar “Slim” Merabtene o Ali Dilem (Argelia), Bisi Ogunbadejo o Obe Ess, o Tayo Fatunla (Nigeria), Zapiro (Suráfrica), Gado (Kenia), Issa Nyaphaga (Camerún), Emmanuel Makonga, Tembo “Kash” Muhindo Kashauri y otros (RDC), Nathan Mpangala, King Kinya, Popa, Masoud Kipanya yotros (Tanzania), Salah Jaheen, Gomah Farat, Qundeel, Makhrouf and others (Egipto)… y tendréis alguna idea de la vibrante y diversa escena viñetística y del humor gráfico político – lo cual es a su vez un indicador del buen estado de la publicación de periódicos y revistas – a lo largo y ancho del continente. De hecho, cuando hablamos de viñetas políticas, podéis olvidaros tranquilamente del adjetivo “africano”, ya que en la mayoría de países africanos, hay mucho de lo que hablar cuando nos referimos a las viñetas de actualidad y los editoriales, sus tradiciones, principales artistas, estilos, roces con la censura, y las autoridades e incluso el tiempo que han pasado en prisión. Para un estudio más detallado, Teju Olaniyan de la Universidad de Wisconsin-Madison’s ha escrito un popular ensayo y capítulo sobre las tradiciones de los caricaturistas nigerianos; esta traducción del ensayo de Alain Mushabah’s os dará también una idea de la rica tradición y la turbulenta historia de la caricatura política en la RDC; y este artículo de Andrew Stelzer examina por su parte el trabajo de Qundeel, Makhrouf y una nueva generación de dibujantes opositores en Egipto.
Dicho de otro modo, el talento de los viñetistas africanos es como los minerales en la RDC; hay un puñetero montón (sin mencionar que la RDC, quizás más que ningún otro país parece rezumar talento por sus poros – veáse: el capítulo de Nancy Rose Hunt “Tintin and the Interuptions of Congolese Comics”” o “Bubbles and Boxes – From Congo Mbumbulu to Mfumu’Eto” de Hilary Mbiyé Lumbala para una breve explicación del porqué). Y en terminos de estilo, hay de todo desde la mezcla de pintura y caricatura con influencias locales del camerunés Nyaphaga a la erótica juguetona de Almo, a las tiras mudas del tanzano James Gayo, o el joven mozambiqueño, Adérito Wetela, en cuyo trabajo la influencia de Jim Lee es inconfundible.
untitledSin embargo, a medida que uno se desplaza hacia formatos más extensos, a cómics, y hacia a las aún más extensas novelas gráficas, estamos hablando de un mundo editorial y de un tipo de distribución totalmente distinto, y aquí es donde aparecen las divisiones, y dónde hay que separar entre los países francófonos y el resto de África. La forma de distribución preferida en numerosas partes de África son las “revistas de comic” – usando el término “revista” de manera poco estricta; pueden ser cualquier cosa desde periódicos diarios a híbridos europeos de papel cuché – y, sin duda alguna uno de los líderes de este tipo de publicaciones es la revista cómica marfileña Gbich! (pensad el sonido del guante de Pacquiao conectando con una cara húmeda). Gbich! Fue fundada en 1998, entre otros por Zohoré Lassane (quien ha dibujado historias del timador “Cauphy Gombo” – personaje que más tarde consiguió su propio programa de T.V. ) e Illary Simplice (con las aventuras de “Tommy Lapaosse”). En Gbich! aparecía también el corrupto “Sergent Deutogo” (nombre proveniente de su tarifa para los sobornos “dos togos”), dibujado por la pluma del artista de la RDC Bob Kanza, además la revista incluía las obras del dibujante del Congo Brazzaville Willy Zekid – la maravillosa galería de talentos de Gbich! sigue y sigue. Leyendo Gbich!, es fácil encontrar su relación, en término de humor marfileño , con, quizás, el cómic africano más popular para los lectores angloparlantes – la serie de “Aya de Yop City” (Aquí y aquí puede verse un extracto), escrito por la franco-marfileña Marguerite Abouet. Para más información sobre Gbich!, se puede leer el texto del periodista Sebastian Lanvegin sobre los cómics sub-Saharianos.
Así mientras estas “revistas” producidas localmente por un estudio de artistas, demostraban ser un modelo sostenible en Costa de Marfil o en Senegal con “Goorgoorlou” de Alphonse “T.T Fons” Mendy (que también se convirtió en un programa de T.V. en 2001), en la anglófona Nigeria su primo torpe, “Ikebe Super”, producto de las ideas de Wale Adenuga mientras trabajaba en un periódico universitario en 1971, también demostró ser sostenible durante los 80 y los 90, generando sus propios spin-offs y personajes que después tuvieron sus propios programas de T.V. . Pero como señala Marco Repetti en su fabuloso estudio de cómics del África francófona, el modelo no funcionó en todas partes – muchas revistas sólo sacaron un par de números, ej. “El Marabout” (Burkina Faso), “African BD” (Zaire/DRC), “Goor-May” (Senegal)….” Para más detalles sobre el escenario (y cementerio) del comic africano alrededor de 1999, el ensayo de Hilaire Mbiye Lumbala puede aún consultarse y el sitio de exhibición Picha tiene todo lo demás: las respuestas a las preguntas más frecuentes pueden consultarse aquí y una lista exhaustiva de revistas de cómic y cómics educativos africanos también; no hay que olvidar que muchos ilustradores africanos llegan a fin de mes gracias al trabajo que hacen para ONGs y agencias estatales que publican material educativo. Pero ¿quién ha dicho que este material dedicado a la instrucción no puede ser una maravilla estéticamente hablando? Por ejemplo el número “Ou le Choix de vivre” de Yannick Dombi (aquí/ aquí / aquí ) de “Farge” (Gabon, 1992) acerca de las experiencias de los estudiantes con respecto al uso del condón. Los tres libros de cómics de la leyenda del cómic de la RDC, Barly Baruti acerca del VIH/SIDA o esta reciente mirada del aclamado ilustrador ghanés, Frank Odoi, que trabaja en “The Heroes, Us”: un libro de comic que retrata la vida de seis kenianos adaptándose a su vida con el virus del VIH/SIDA en la ciudad de Busia en la frontera con Uganda. También, es cierto, muchos dibujantes africanos se trasladan a Europa para escapar de las persecuciones políticas, la censura, las duras condiciones económicas o para buscar mejores condiciones de trabajo.
La Conexión francesa
untitledDe los artículos, listas, e incluso del listado de ganadores de la competición “Africa e Mediterraneo” 2008, la dominación francófona, en términos de publicación y distribución de cómics y novelas gráficas es cristalina. En defensa de los países africanos que hablan inglés – Ghana, Liberia, Nigeria, Kenia, Uganda, Tanzania, Zambia, Zimbabue – podría argumentarse que éstos no reciben el tipo de ayuda de sus ex-colonizadores que reciben los francófonos. Cierto – la ayuda es immensa. Pero decir esto sería incompleto. Las raíces de esta disparidad en producción son más profundas llegando, creo, a la disparidad que existe entre las culturas del cómic anglófona y francófona. En Europa, mucho antes de que Will Eisner acuñase el término “novela gráfica”, los cómics eran considerados como algo preciado y que debía guardarse, no como algo deshechable. Sobre todo por la forma en que las historias eran re-editadas en formato de album, este arte secuencial, o “bande dessinees” fue no sólo legitimizado sino también intelectualizado, primero en Francia a través the asociaciones como el CDB, publicaciones académicas y su promoción de BDs. Si estos dos elementos pueden comparase a, digamos, Francois Truffaut, Andre Bazin y otros críticos del “Cahier du Cinema”, entonces para los BDs, la “Nueva Ola” francesa tendría su equivalente en la popularidad de los álbumes de “Asterix and Obelix” en toda Francia a comienzos de los 60, legitimizando los BDs incluso más (veáse la introducción a la “Bande Dessinee francófona” de Libby McQuinlan).
Y no nos olvidemos que la industria del cómic en Francia se ha beneficiado de generosos subsidios estatales y que, y no como en Gran Bretaña o los Estados Unidos, en Francia existía una ley que hacía imposible que las editoriales fuesen dueñas de los personajes de un creador. Además, los álbumes, y al contrario que los comics deshechables en Gran Bretaña y Estados Unidos, permanecían más tiempo en catálogo y como resultado los creadores franceses a menudo conseguían el doble de royalties por su trabajo, disfrutando así de un grado de comodidad, apoyo e independencia que condujo al crecimiento de una industria y cultura del cómic distinta, y a un apoyo por parte del gobierno. Las implicaciones de esto es que la industria francesa del BD disponía de un paraguas suficientemente grande para proteger a los artistas africanos francófonos, algo que dudo que fuera posible en Gran Bretaña. Añadamos a esto lo lucrativo de unas antiguas colonias aún económicamente dependientes y el deseo francés de mantener estas relaciones mediante la creación de nuevas avenidas para el intercambio y la cooperación cultural, y podemos ver como la financiación y promoción de cómics era una situación beneficiosa para ambas partes. No estoy seguro de cual era la agenda postcolonial belga, pero disponían de la “Administration Generale de la Cooperation au Developpment” (AGCD), que financión muchos de los primeros BDs que salieron del Congo.
La lista
Nota de Africaneando: Pinchando en el enlace se puede encontrar la lista elaborada por Bunmi (en inglés) y que contiene comics que van de la RDC a Egipto, Camerún y la diáspora, y de los 70 a 2010. Un recurso valiosísimo y del que podemos aprender mucho sobre cómics.
African Comics: A Bombastic Element Blog

*Bunmi Oloruntoba es nigeriano y vive y trabaja en Washington DC (EEUU). Su blog, A Bombastic Element, es uno de los mejores blogs sobre cultura y actualidad africana. Este artículo se publicó originalmente en inglés como un guest-post en On Africa. Traducción del inglés de Schauzeri.

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