Número 4

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Desde Africaneando abrazamos el recién estrenado 2011 con unas expectativas modestas, huyendo de propósitos inasequibles para el continente africano y, en general, para el mundo entero. Preferimos ser un poco más cautos y orillar este tipo de convenciones destinadas a diluirse en un mar de ilusiones frustradas y de olvido. Por eso nos parece más acertado prestar atención a iniciativas como la Década de la Mujer Africana 2010-2020, que contemplan un margen de tiempo más sensato y plausible para alcanzar objetivos de alto calado, tales como la igualdad de género y la consolidación del acceso al poder de la mujer. Subrayamos prestar atención, escuchar, intentar comprender. La mentalidad occidental a duras penas puede contener su carácter omnímodo e intervencionista, sobre todo cuando se trata de dar lecciones al Otro. En este sentido, Oyeronke Oyewumi pone de manifiesto que los estudios de género facturados en el Viejo Continente, marcados por un pretendido carácter universal, son esencial e inequívocamente eurocéntricos y, por tanto, de inútil aplicación en África: El feminismo africano debe cimentar su discurso sobre la base de su propia experiencia y realidad.

Es paradójico que el occidental detente ínfulas paternalistas y que, al mismo tiempo, padezca una mezcla de daltonismo y miopía. Ver las cosas en blanco y negro, distorsionadas, sin reparar en que tanto aquí como allá todo proceso social, conflictos incluidos, entraña una complejidad que no puede simplificarse en un titular lapidario. Sirva de ejemplo la semblanza que traza la escritora Temie Giwa de Ken Saro Wiwa. Empresario, escritor y activista nigeriano, su defensa del Pueblo Ogoni y su lucha contra la barbarie perpetrada por la petrolera Shell Corporation en el Delta del Níger, que hasta hoy perdura, había de costarle la vida. Treinta años antes, cuando estalló la guerra de Biafra, Wiwa se opuso a los secesionistas. ¿Esto significa que estaba a favor de la compañía petrolera, pese a que ésta, escudada tras la metrópolis británica, financió al gobierno de Lagos, declarado vencedor? Tal ceguera es asimismo extensible a un asunto de rabiosa actualidad como el de los secuestros que se producen en Somalia. Nadie cuestiona los secuestros, pero tampoco puede ponerse en duda que los pesqueros europeos expolian impunemente las aguas somalíes. ¿Quiénes son los verdaderos piratas? Abdulkadir Salad Elmi se apoya en la legislación internacional vigente para documentar una respuesta que ya pueden imaginar.

Mientras noticias como la catástrofe del Delta del Níger, o el pago millonario de los recates de los piratas europeos distraen a la opinión pública y embrutecen la imagen de África, en Africaneando seguimos atentos a otros aspectos que, no por más silenciosos tienen menos trascendencia. Se han gastado millares de litros de tinta sensacionalista en torno al genocidio de Ruanda, y muy pocos a los elementos que pueden allanar la reconciliación. Alana Tiemessen defiende en un esclarecedor artículo que, lejos de alimentar la discordia interétnica, “el islam representa una fuente de sanación y unificación para hutus y tutsis en Ruanda al cambiar las barreras sociales y destruir la etnicidad”. Ser musulmán, en síntesis, constituye una seña de identidad que trasciende a la adscripción étnica. Y, mientras esto sucede en la región de los Grandes Lagos, en África Occidental tiene lugar otro fenómeno religioso de muy distinto signo. Los trabajos de Asonzeh Ukah abordan la galopante notoriedad de las iglesias pentecostales en África Occidental, su impacto social, su financiación, la transformación que experimentan sus feligreses, remarcando de paso que la producción religiosa del movimiento carismático se ha convertido en el segundo producto exportable después del petróleo.

Cerramos este cuarto número de Africaneando con nuestra sección de libros, comentando el volumen de relatos de Maximiliano Nkogo Esono “Ecos de Malabo”, cuyo autor nos sugiere que la ficción, además de su vertiente lúdica y creativa, puede servirnos para acercarnos un poco a la realidad de un país que fue “un jirón de la Hispanidad”. También presentamos “Un ensayo sobre la violencia”, un texto necesario porque denuncia la violencia intrínseca de los Centros de Internamiento para Extranjeros, sacude el pretendido buenismo de nuestras democracias, y pone en entredicho el paternalismo que mencionábamos arriba. ¿Cómo podemos aceptarlo si luego tratamos a patadas a esas personas de las que tanto nos compadecemos? Finalmente, damos noticia de la aparición en castellano del “Kebra Nagast”, “libro sagrado de la tradición Etíope y Biblia secreta para los Rastafaris”. En este caso es Lorenzo Mazzoni, el propio traductor, quien nos introduce en la historia de un texto milenario que aun no había visto la luz en castellano. Pasen y vean.

Equipo de Redacción

SUMARIO

Editorial

Los verdaderos piratas en Somalia: Washington, Paris y OsloAbdulkadir Salad Elmi

Recordando a Ken
Temie Giwa

La década de la mujer africana: oportunidades estratégicas
Monica Ighorodje

Conceptualizando el género: Los fundamentos eurocéntricos de los conceptos feministas y el reto de la epistemología africana
Oyeronke Oyewumi

Del genocidio al yihad: Islam y etnicidad en RuandaAlana Tiemessen

Neopentecostalismo en África, una introducción a los trabajos de Asonzeh UkahOscar Escudero

El ‘Kebra Nagast’ – libro sagrado de la tradición Etíope y Biblia secreta para los RastafarisLorenzo Mazzoni

Reseña: ‘Ecos de Malabo’ de Maximiliano Nkogo EsonoKuma

Reseña: ‘Un ensayo sobre la violencia (En las fronteras de lo humano)’ de Eloy Cuadra PedriniKuma

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